Análisis de “Yo voy soñando caminos” de Machado
En la literatura, la figura del caminante —o navegante— es una constante que se repite desde La Odisea de Homero. La vida se percibe como una travesía o viaje que cada cual ha de transitar a través de los procelosos designios del destino. Así, son abundantes los escritores que una y otra vez retoman este tópico. Entre ellos, como veremos en el análisis de “Yo voy soñando caminos” de Machado, encontramos a nuestro Antonio, que diría el bueno de Dámaso Alonso.
Y es que en el poeta sevillano, el transcurso del tiempo y la elaboración de la senda por la que discurre la vida son algunos de sus temas predilectos. ¿Quién no ha escuchado los versos de “caminante, no hay camino, / se hace camino al andar.”?
Para realizar el análisis de “Yo voy soñando caminos” de Machado, nos ceñiremos a los pasos que establecimos en nuestra entrada Cómo comentar un poema. No obstante, un comentario de texto no es una ciencia exacta, más si tenemos en cuenta las particulares características del género lírico, por lo que el orden en el que se analiza la poesía puede ser variable.
Sí que es imprescindible que el comentario incluya un estudio tanto de la forma como del contenido, y la interrelación entre ambos aspectos.
¡Caminemos!
Análisis de “Yo voy soñando caminos” de Machado
Vamos a señalar en negrita las letras que se repiten a partir de la sílaba tónica —que está resaltada en violeta—. Igualmente, separamos con el símbolo “/” las sílabas métricas.
Yo/ voy/ so/ñan/do/ ca/mi/nos/ 8a
de/ la/ tar/de./ ¡Las/ co/li/nas/ 8b
do/ra/das,/ los/ ver/des/ pi/nos,/ 8a
las/ pol/vo/rien/tas/ en/ci/nas!…/ 8b (4)
¿A/dón/de el/ ca/mi/no i/rá?/ 7+1a
Yo/ voy/ can/tan/do,/ via/je/ro/ 8b
a/ lo/ lar/go/ del/ sen/de/ro…/ 8b
—La/ tar/de/ ca/yen/do es/tá—,/ 7+1a (8)
«En/ el/ co/ra/zón/ te/ní/a/ 8a
la es/pi/na/ de u/na/ pa/sión;/ 7+1b
lo/gré a/rran/cár/me/la un/ dí/a:/ 8a
ya/ no/ sien/to el/ co/ra/zón.»/ 7+1b (12)
Y/ to/do el/ cam/po un/ mo/men/to/ 8a
se/ que/da/, mu/do y/ som/brí/o,/ 8b
me/di/tan/do./ Sue/na el/ vien/to/ 8a
en/ los/ á/la/mos/ del/ rí/o./ 8b (16)
La/ tar/de/ más/ se obs/cu/re/ce;/ 8a
y el/ ca/mi/no/ que/ ser/pe/a/ 8b
y/ dé/bil/men/te/ blan/que/a,/ 8b
se en/tur/bia y/ de/sa/pa/re/ce./ 8a (20)
Mi/ can/tar/ vuel/ve a/ pla/ñir:/ 7+1a
«A/gu/da es/pi/na/ do/ra/da,/ 8b
quién/ te/ pu/die/ra/ sen/tir/ 7+1a
en/ el/ co/ra/zón/ cla/va/da.»/ 8b (24)
Análisis de la métrica de “Yo voy soñando caminos” de Machado
El poema está compuesto por veinticuatro versos octosílabos y, por tanto, de arte menor, que se organizan en cinco estrofas con rima consonante. De este modo, la composición presenta una sucesión de cuartetas con rima “abab” y redondillas con rima “abba”.
A este respecto, es preciso señalar que Dominguez Caparros en su “Métrica española” advierte de que:
No es raro encontrar los términos de redondilla y cuarteta empleados indistintamente para referirse a la estrofa de cuatro versos de arte menor, sea cual sea la disposición de sus rimas, y el de cuarteto para la de arte mayor
En consecuencia, también sería correcto hablar de cinco cuartetas o cinco redondillas para la composición métrica del poema.
Análisis de la estructura
Vamos a establecer la estructura del poema en función del contenido. Así pues, desde el inicio hasta el verso 8, el poeta introduce el “yo lírico” y lo hace entremezclando la voz del poeta con la descripción del paisaje.
Del verso 9 al 12 introduce el tema del amor, que se presenta en forma de amor dolorido, esto es, de un desamor. Para regresar desde el verso 13 al 20 a la descripción topográfica. Y finalmente, el último cuarteto resuelve el poema con un lamento referido a ese amor que ya no existe.
Para completar lo dicho hasta aquí, vamos a desarrollar el –>
Análisis del contenido de “Yo voy soñando caminos” de Machado
Sin duda, estamos en la parte más sustancial de nuestro comentario de “Yo voy soñando caminos” de Antonio Machado. Se trata de desentrañar todos los elementos que el poeta desarrolla en su poema, con el objeto de intentar atrapar su sentido.
Para ello, analizaremos el poema siguiendo los bloques que hemos establecido en la estructura. De esta manera, se inicia la composición introduciendo el “yo lírico” de forma directa a través del pronombre “yo”. Que va a referir al propio Antonio Machado.
Pues el yo se nos presenta con una faceta de soñador, en la que el camino adquiere una doble dimensión. En el sentido de que se funden el camino real —por el que el poeta puede pasear— y el camino soñado —metafórico— del discurrir de la vida.
Así, el paisaje que a continuación describe “colinas doradas, verdes pinos, polvorientas encinas”, bien puede ser una visión real o, tal vez, fruto de su imaginación o recuerdo. De ahí que remate el verso con una reticencia o aposiopesis, esto es, los puntos suspensivos. Dando a entender que solo columbra una parte de lo que observa o sueña.
Pues la senda —la vida— no deja de ser incierta, tal y como refleja con la pregunta retórica “¿Adónde el camino irá?”. Pero, al yo lírico no le inquieta esa duda, él se deja llevar “viajero” por la vida —”a lo largo del sendero…”—. Y, además, lo hace “cantando”, esto es, manifiesta su condición de poeta.
Pero sí que le turba la caída de la tarde —donde había situado la escena en el verso 2—, de la que nos advierte en la poesía a través de un inciso que señala con una marca de diálogo: “—la tarde cayendo está—”. Lo que le sirve para introducir a continuación la temática del amor.
La tarde y el ocaso sentimental
Un amor que aparece también en forma de diálogo a través de las comillas «», como si el poeta a través de sus versos nos hiciera una confesión. Donde nos habla de “la espina de una pasión”, es decir, de un amor frustrado o no correspondido.
Aunque prosigue afirmando que “logré arrancármela un día”, así ya no sufre por ese desamor, solo que a cambio “ya no siento el corazón”. Así, de sufrir por esa espina —desamor—, pasa a sufrir por el vacío que siente.
De este modo, los sentimientos del poeta se exacerban con la llegada del ocaso, y a través de una hipálage va a entremezclar ese dolorido sentir con el paisaje: “Y todo el campo un momento / se queda mudo, y sombrío, / meditando”. Es el poeta quien se siente sombrío y meditabundo, pero transfiere esas emociones al paisaje.
Así, la tarde llega a su fin y el camino “se enturbia y desaparaece”. Esto es, el “yo lírico” no vislumbra una esperanza y sus sentimientos se agudizan. Resaltar que en estos versos descriptivos consigue una gran expresividad lírica.
Termina el poema haciendo referencia una vez más a su condición de poeta “mi cantar” y a lo dolorido de su sentir “plañir”. Puesto que, esa “espina” que se había arrancado, a pesar de ser dolorosa “aguda”, se adjetiva también como “dorada”.
Es decir, valiosa, pues el poeta prefiere sentirse triste por un amor, tal vez no correspondido, quizá que ni tan siquiera es. Pero sentimiento, al fin y al cabo. Y prefiere esa congoja, antes que sentirse vacío, sin amor, sin pasión, sin nada.
Análisis de las intertextualidades
Finalmente, para terminar el análisis de “Yo voy soñando caminos” de Antonio Machado, vamos a referir a las intertextualidades que asocian este poema con otros del propio poeta sevillano y con otros autores.
Como ya hemos comentado, el pasar del tiempo es uno de los temas más repetidos en su poesía. Así, poemas como “Caminante no hay camino” o “Caminos”, donde además de utilizar esta temática, se lamenta de la pérdida de su amada “Leonor”.
De igual modo, podemos encontrar otros poetas que han tratado de forma magistral el transcurrir de la vida en tanto que travesía o camino. Son célebres poemas como “Ítaca” de Konstantínos Kaváfis o “El camino no elegido” de Robert Frost.
Te invitamos a leer otros poemas que hemos analizado en en blog, tales como: “Atreverse, desmayarse, estar furioso” de Lope, No volveré a ser joven de Biedma, “En tanto que de rosa y azucena” de Garcilaso, “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén, o “¡Ah de la vida!” de Quevedo.
Recordar que cuando analizamos un poema nos dejamos mil cosas sin comentar. Es imposible tratar todo… En cualquier caso, esperamos que nuestro comentario de “Yo voy soñando caminos” os sirva como modelo.
Eres libre de dejarnos una respuesta o comentario más abajo, o bien, preguntarnos alguna duda que te haya podido quedar respecto a nuestro análisis.
JOTA
No sabría decir cuántos son muchos libros, pero haber leído bastantes de ellos me ha convertido en un lector desapasionado y crítico. También reconozco que son tantas las lecturas que olvidé que escribir sobre ellas es la única forma de conservar cierta memoria. Así que, hablemos de libros.
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