Análisis de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén
La muerte es un acontecimiento tan impactante y definitivo en nuestras vidas que es imposible abstraerse a tamaña certidumbre. De ahí que sin duda sea uno de los temas más repetidos en el arte y la literatura. Abordada desde todas las perspectivas posibles, observamos como en el análisis de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén, esta se nos presenta en tanto que un hecho fatal, pero al que no hay que temer, sino al contrario, asumirla de la mejor manera, esto es, aferrándose a la vida.
Y es que entre lo más destacado de la ideología poética de Jorge Guillén está su vitalismo, su innato optimismo, su eterno asombro ante la luz que asoma entre los resquicios de cualquier oscuridad humana. Este “Poeta májico”, que diría Juan Ramón Jiménez, es sin duda uno de los representantes más destacados de la poesía pura española, y uno de los poetas imprescindibles de la aclamada generación del 27.
Para realizar el comentario de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén, nos ceñiremos a los pasos que establecimos en nuestra entrada Cómo comentar un poema. No obstante, un comentario de texto no es una ciencia exacta, más si tenemos en cuenta las particulares características del género lírico, por lo que el orden en el que se analiza la poesía puede ser variable.
Sí que es imprescindible que el comentario incluya un estudio tanto de la forma como del contenido, y la interrelación entre ambos aspectos.
¡Adelante!
Análisis de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén
(Je soutenais l’éclat de la mort toute pure.)
VALÉRY
Al/gu/na/ vez/ me an/gus/tia u/na/ cer/te/za,/ 11A
Y an/te/ mí/ se es/tre/me/ce/ mi/ fu/tu/ro./ 11B
A/ce/chán/do/lo es/tá/ de/ pron/to un/ mu/ro/ 11B
Del/ a/rra/bal/ fi/nal/ en/ que/ tro/pie/za/ 11A
La/ luz/ del/ cam/po./ ¿Mas/ ha/brá/ tris/te/za/ 11A
Si/ la/ des/nu/da el/ sol?/ No,/ no hay/ a/pu/ro/ 11B
To/da/ví/a./ Lo ur/gen/te es/ el/ ma/du/ro/ 11B
Fru/to./ La/ ma/no/ ya/ lo/ des/cor/te/za./ 11A
…Y un/ dí/a en/tre/ los/ dí/as/ el/ más/ tris/te/ 11C
Se/rá./ Ten/der/se/ de/be/rá/ la/ ma/no/ 11D
Sin/ a/fán./ Y a/ca/tan/do el/ in/mi/nen/te/ 11E
Po/der/ di/ré/ sin/ lá/gri/mas:/ em/bis/te,/ 11C
Jus/ta/ fa/ta/li/dad./ El/ mu/ro/ ca/no/ 11D
Va a im/po/ner/me/ su/ ley,/ no/ su ac/ci/den/te./ 11E
Análisis métrico de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén
El poema está compuesto por dos cuartetos y dos tercetos. Es decir, la composición clásica del soneto. O lo que viene a ser, dos estrofas de cuatro versos de arte mayor en endecasílabos con rima ABBA – ABBA (los cuartetos), y dos estrofas de tres versos de arte mayor en endecasílabos con rima —variable— en CDE- CDE (los tercetos).
Es preciso destacar que el soneto es una de las composiciones poéticas más repetidas en nuestra poesía. Introducido en el siglo XV —sin demasiada fortuna— por el marqués de Santillana en sus “Sonetos fechos al itálico modo“, tuvo que esperar hasta el siglo XVI, de la mano de Boscán y de la dulce pluma de Garcilaso, para triunfar entre los poetas del parnaso (en) español.
Análisis de la estructura
La estructura del poema también se adapta al modelo clásico del soneto de estilo petrarquista. Esto es, aquellos que toman como referencia las composiciones del “Cancionero” de Petrarca. En este sentido, el soneto se estructura planteando y desarrollando el tema tratado en los cuartetos. Mientras que en los tercetos se produce el desenlace del tema.
Así pues, el tema tratado en el poema es una reflexión del “yo poético” sobre la turbación que le produce el hecho de saber que algún día la muerte vendrá a buscarlo. De este modo, en los cuartetos introduce la temática y en los tercetos anticipa cuál será su reacción ante tan fatídica circunstancia.
Sin embargo, lo que más destaca en la estructura de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén es la ruptura del carácter estrófico del soneto. Esto es, a través de violentos encabalgamientos, el poeta vallisoletano une los finales del primer cuarteto y del primer terceto con los sucesivos cuartetos y tercetos, estableciendo una continuidad expresiva allí donde debería de haber una pausa estrófica.
Como vemos en: “Del arrabal final en que tropieza /// La luz del campo […]”, y en “[…] Y acatando el inminente /// Poder diré sin lágrimas […]”.
Vamos a profundizar en lo dicho hasta ahora, mediante el –>
Análisis del contenido de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén
Estamos en la parte más importante de nuestro comentario de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén. Se trata de establecer la relación entre la forma y el significado del poema. Es decir, de captar la esencia de lo expresado por el poeta a través de sus versos.
Para ello, analizaremos la poesía estrofa por estrofa. De este modo, el primer cuarteto se inicia con la preocupación que expresa el “yo lírico” sobre un hecho que el poeta entiende como inevitable. Esto es, la muerte. A la que otorga la condición de “certeza”, pues como cualquiera de nosotros, es consciente de que antes o después esta vendrá a buscarnos… No hay escapatoria posible.
Así, en ocasiones —”alguna vez”—, el poeta piensa en la muerte y siente “angustia”: “ante mí se estremece mi futuro”. Toda vez que este se ve amenazado por una fatídica sombra que, como si de una fiera persiguiendo a su presa se tratara —”acechándolo está”—, va tras él.
La muerte aparece retratada de forma metafórica como “un muro” —”del arrabal final” (seguramente, metáfora de cementerio)—, “en que tropieza la luz del campo” —metáfora de vida—. Es decir, la vida es la luz del campo que un día se verá interrumpida por un muro —la muerte— que no la dejará continuar su proyección.
El segundo cuarteto
Tal y como hemos comentado en la estructura, destacar el brutal encabalgamiento con el que Jorge Guillén rompe la pausa estrófica para saltar de un cuarteto a otro. Además, inicia una sucesión de encabalgamientos que una y otra vez rompen la armonía versal.
Se acompasa de este modo el desasosiego emocional del “yo lírico” con el desorden melódico que producen las rupturas sintácticas al saltar de un verso a otro. Pero, ante esa turbación, el poeta se para a reflexionar mediante una pregunta retórica: “¿Mas habrá tristeza // Si la desnuda el sol?
Donde el sol se puede entender como un símbolo —tal vez, divino—, en el sentido de que este es el que nos da la luz —la vida—. En consecuencia, ¿puede haber tristeza si es el sol el que toma —”si la desnuda”— para sí lo que por principio es suyo?
La propia voz lírica responde a esa cuestión, y lo hace regresando a su propio “yo”. Pues considera que la muerte parece todavía lejana —de ahí el nombre del soneto—. Así, “No, no hay apuro”, claro que el adverbio “todavía”, augura que más adelante lo habrá. Si bien, lo importante ahora —”lo urgente”— es disfrutar de la vida —”el maduro fruto”—, en el que se vislumbra el cumplimiento de un “carpe diem”, pues “la mano ya lo descorteza”. Es decir, el poeta ya está disfrutando de su vida.
Los tercetos
Empieza el primer terceto con una reticencia (los puntos suspensivos) que añade otra pausa a la estrófica. Un silencio, que tras la primera reflexión de los cuartetos, prosigue incidiendo en la certidumbre de la muerte: “Y un día entre los días el más triste // será”.
Para a continuación, mostrar la actitud estoica que el “yo lírico” espera adoptar ante tamaña circunstancia. Esto es, cuando llegue la muerte la asumirá como un hecho inevitable “Tenderse deberá la mano // sin afán”. Incluso, más aún, la alentará a tomar su vida “acatando el inminente // poder diré sin lágrimas: embiste, // justa fatalidad”.
Nos muestra de esta forma que no teme a la muerte, que a pesar de ser un evento angustioso, fatal, definitivo, no piensa llorar por ello. Es más, considera que la muerte es hasta “justa”, haciendo referencia, quizá, al poder igualatorio de la muerte del que ya nos hablaba Jorge Manrique en sus “Coplas por la muerte de su padre”.
De ahí que la muerte —”el muro cano” (aquí adjetiva al muro como cano, en tanto que metonimia de vejez)— puede que sea inevitable, lo que el poeta acepta y asume “va a imponerme su ley”; pero, en cambio, no va a permitir que la muerte condicione su vida, que lo atrape el miedo a morir —”no su accidente”.
A fin de cuentas, la muerte solo existe donde hay vida, por tanto, el único temor ha de ser no aprovechar y disfrutar de la alegría de vivir. ¡Mucha vida, querido lector!
Intertextualidades
Por último, para terminar nuestro comentario de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén, vamos a relacionar algunas de las intertextualidades que conectan esta poesía con otras obras.
Así, el carácter neoestoico y el tema de la muerte nos refieren a los sonetos de carácter filosófico de Quevedo, con poemas como “¡Ah! de la vida! ¿Nadie me responde?” o “Miré los muros de la patria mía”. Tampoco podemos obviar una referencia como la del poema “Lo fatal” de Rubén Darío.
De igual modo, el propio poeta incluye en su poesía una cita de “La joven parca” del poeta francés Paul Valéry.
Siempre que realizamos un comentario, somos conscientes de dejarmos mil cosas en el tintero. No obstante, toda poesía es un fluir infinito del que nos permitimos atrapar algunas luces.
Por cierto, no te pierdas nuestros análisis de “La enamorada” de Alejandra Pizarnik, de “Yo voy soñando caminos” de Antonio Machado, de “Desmayarse, atraverse, estar furioso” de Lope, o de “En tanto que de rosa y azucena” de Garcilaso.
En cualquier caso, más abajo puedes realizar un comentario o pregunta sobre nuestro análisis de “Muerte a lo lejos” de Jorge Guillén.
JOTA
No sabría decir cuántos son muchos libros, pero haber leído bastantes de ellos me ha convertido en un lector desapasionado y crítico. También reconozco que son tantas las lecturas que olvidé que escribir sobre ellas es la única forma de conservar cierta memoria. Así que, hablemos de libros.
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