Curiosidades de la lengua española
Somos casi quinientos millones de personas los que tenemos el español como lengua materna. Así, la forma en la que ordenamos el mundo, expresamos nuestras ideas y sentimientos o, también, nos enfadamos e insultamos, es a través del español. Cierto es que a veces tendemos a no prestar atención a lo que nos es usual, cotidiano. Por ello, hemos querido recopilar algunas de las curiosidades más asombrosas de la lengua española.
Eso sí, más allá de los datos que ubican al español en el mundo entre las distintas lenguas, queremos centrarnos en aquellas peculiaridades que no se suelen enseñar en los programas académicos, pero que pueden despertar el interés del más pintado.
Como diría aquel: “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda” del español. ¡Adelante, pues!
Curiosidades de la lengua española
Qué mejor que comenzar por una palabra que no se puede escribir. Sí, sí, como oyes. Porque pronunciarla sí que lo podemos hacer, pero a la hora de ponerla por escrito, las normas ortográficas nos dicen que tururú, que no es posible.
Ya lo referimos cuando explicamos los verbos de imperativo en español, puesto que esa palabra “inescribible” se trata de la fusión de la segunda persona del verbo salir en imperativo, esto es, “sal” y el pronombre “le”, que con función de complemento indirecto habría de adjuntarse de forma enclítica al verbo.
Así, si por ejemplo en un partido de fútbol un entrenador le ordena a uno de sus defensas que le salga al paso al delantero del equipo contrario que ataca, le diría eso que no podemos escribir: “Sal(le) al paso”. Como veis, lo hemos puesto entre paréntesis. Porque si la escribimos tal cual, nos saldría “salle”, dando lugar a una pronunciación diferente: leeríamos una “elle”.
Las palabras de doble sentido
Al igual que hay carreteras de doble sentido, también podemos encontrar palabras que se pueden recorrer tanto de izquierda a derecha, como de derecha a izquierda. Nos referimos a los palíndromos y los bifrontes, que sin duda son una de las curiosidades de la lengua española.
En efecto, los palíndromos son palabras que se leen igual desde un lado o desde el otro. Dicho de otro modo, estas palabras tienen la peculiaridad de que leídas en sentido contrario —al habitual de la lectura en español, esto es, de izquierda a derecha—, resultan la misma palabra.
Es lo que sucede, por ejemplo, en palabras como ama, aérea, dañad, ojo, oro, rallar, rajar, reconocer, o somos. Sí, ya sé, estáis probando a ver si se leen igual en ambos sentidos. Habréis comprobado entonces que así es.
Aprovechando que es gerundio, si nos fijamos en la palabra aérea, podemos observar que en una palabra con tan solo cinco letras a-é-r-e-a, encontramos cuatro sílabas a-é-re-a. ¡Todo un record de condensación!
Parecido sucede con los bifrontes, que también se pueden leer de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, solo que en este caso, la palabra varía de significado en uno y otro sentido.
Estoy más que seguro que todos habéis dado en leer la palabra amor en el sentido contrario. Sí, nos da Roma. Claro, que hay quien dice por ahí que la ciudad del amor es París. O peor aún, nuestro compañero Pepe nos dice en una de sus Tarascadas que el amor no existe, pero que cómo duele.
Lo que sí esperamos es que no insultéis a nadie con el reverso del arroz, dígase, zorra. Que para eso os ofrecemos todo un coleccionario de insultos en español, a fin de evitar denigrar a nadie con mal gusto.
Otros ejemplos de bifrontes son: amar/rama o atar/rata.
¿El tamaño importa?
Pues claro que sí, el tamaño importa y también el buen uso que se haga de la lengua. Y no seáis mal pensados, ¡que estamos hablando de palabras! En cuestión de cantidades y números, el último Diccionario de la lengua española recoge 93.111 palabras, con un total de 195.439 acepciones1.
Si tenemos en cuenta que hoy día una persona considerada culta utiliza en su día a día en torno a 5.000 palabras distintas, y se estima que los más jóvenes pueden desenvolverse con unas 500 palabras —también desiguales—, no podemos dejar de admirarnos por las 22.939 palabras diferentes que Cervantes utilizó para componer su Don Quijote de la Mancha.
Volviendo al Diccionario y a las curiosidades del español, la palabra más larga que encontramos en su interior contiene veintitrés letras, nos referimos a “electroencefalografista”, que, sin duda, nosotros deseamos que nunca tengas que visitarlo.
También sorprende la palabra “centrifugadlos” —otro imperativo con pronombre enclítico—, porque utiliza hasta catorce letras diferentes de las veintisiete que tiene nuestro alfabeto.
Más conocidas son palabras como “murciélago” o “auténtico”, que tienen en su interior todas las vocales —a, e, i, o, u, borriquito como tú—, pero es la palabra “euforia” la que se lleva la palma. Pues con tan solo dos consonantes une las cinco vocales.
Aunque bueno, esto queda en agua de borrajas si lo comparamos con la capacidad de los murcianos2 de decir una oración completa solo con sonidos vocálicos. ¿Que cómo es esto posible? Acho, miá que no t´enterá. Intento hacer la transcripción fónica: /Oéoíoé/. Lo que viene a significar: Os he oído, ¡eh!
- Según la 23ª edición del Diccionario del año 2014 ↩︎
- Con todo el cariño y humor para los de Murcia ↩︎
LUCAS
Me dedico a la enseñanza de la lengua y la literatura españolas. Considero que un docente nunca ha de olvidar que es un transmisor/impulsor de conocimientos, no de verdades o dogmas, así que como decía Ortega y Gasset: “Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”
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