Características del género narrativo
Contar historias es una vocación inherente a los seres humanos. A lo largo de nuestras vidas, acumulamos miles y miles de cosas dichas y por decir. Algunos, además, tienen la habilidad de inventarse relatos que nos regalan el oído. Y no, no hablamos de los que nos cuentan milongas…, sino de la literatura. Por nuestra parte, lo que queremos contarte no es otra cosa que las características del género narrativo.
Lo primero que hemos de tener en cuenta es que narrar implica contar unos hechos. Esto es, algo que ha sucedido, está sucediendo o está por suceder. Dentro de la expresión escrita, se da de manera tan habitual que el texto narrativo conforma una de las tipologías textuales.
No obstante, la principal distinción que hemos de realizar al enfrentar un texto narrativo es determinar si lo que se nos cuenta es real o ficticio. Y a ver, todos nos hemos encontrado con algún cuentacuentos que nos ha regalado el oído con sus trolas. Pero la pretensión de esas personas no es realizar arte a través de las palabras, más bien, mentir, engañar, estafar, etc.
Vale que los escritores también son unos mentirosos redomados, solo que su capacidad inventiva se encamina hacia la recreación de la vida hecha palabras. Es decir, la literatura narrativa no deja de ser vida contada. Y en tanto que texto literario, se adapta a una serie de arquetipos, que son los que vamos a desarrollar. ¡Adelante, pues!
Las características del género narrativo
En efecto, la literatura tiene sus propias convenciones. Hasta el punto que de su reflexión se han generado disciplinas tales como la teoría literaria y la teoría de los géneros literarios.
Uno de los primeros en cuestionarse acerca de la naturaleza de la literatura fue Aristóteles. Sin duda, el filósofo estagirita es una referencia ineludible a la hora de clasificar los textos literarios. Y el primer paradigma que establece a través de su obra “La poética” es el de la enunciación.
Esto es, las obras se organizan en función de a quién pertenece la voz que desarrolla la historia que se nos cuenta. Así, cuando hablamos de una obra de carácter narrativo, una de sus características indispensables es que tiene un narrador. Es decir, hay una voz que enuncia —que nos cuenta— la historia.
Por oposición, en el género dramático son los propios personajes los que desarrollan la trama a partir de sus propias voces —mediante sus diálogos— . Y la poesía tiene una forma especial de enunciación a través del “yo lírico”, tal y como explicamos en nuestra entrada: Características del género lírico.
De este modo, en una narración literaria siempre vamos a encontrar la voz de un narrador que nos cuenta lo que les sucede —la acción, historia o trama— a unos personajes en un espacio y tiempo determinados.
Si nos centramos en el análisis de cada una de estas partes, vamos a desgranar lo que se denomina:
Los elementos de la narración
Los elementos que, por lo general, componen una narración literaria son el narrador, los personajes, la trama, el tiempo y el espacio. Grosso modo, diremos lo más relevante de cada uno de ellos sin profundizar, puesto que dedicaremos sucesivas entradas del blog para ello.
El narrador
Como hemos visto, es la voz que narra la historia. No hay que confundir el narrador con el autor del texto, puesto que este último se sirve del primero para contar los hechos que suceden a los personajes.
El narrador se puede estructurar en función de distintos aspectos. Entre los que destaca la clasificación según la persona que habla. Esto es, narrador en primera persona (yo, nosotros), narrador en segunda persona (tú, vosotros), narrador en tercera persona (él, ellos).
Por cierto, como ejemplo de narración en segunda persona, no te pierdas el relato “El mulo” (<– haz clic) de nuestro compañero Pepe Caballero.
Los personajes
Es de quiénes se nos cuenta la historia. Es decir, toda la acción gira en torno a la caracterización de personas, por lo general, ficticias, pero que también pueden estar basadas en un gente real. En cualquier caso, la literatura siempre es ficción, o lo que es lo mismo, mentira.
Según el grado de relevancia de estas caracterizaciones en la historia, hablamos de personajes principales y personajes secundarios.
La trama, historia o acción
Refiere a lo que se nos cuenta sobre los personajes. O sea, que es lo que les sucede y qué relaciones se desarrollan entre ellos. Por norma general, en la trama se da algún tipo de conflicto o tensión que alienta nuestro interés para leer la historia.
El tiempo narrativo
Dentro de la narración se distingue un tiempo externo, que se vincula con la época en la que sucede la historia. Y un tiempo interno, que señala la duración de la trama. Esto es, el tiempo que transcurre desde que se empiezan a contar los hechos, hasta que estos concluyen o dejan de ser relatados.
El espacio narrativo
Son las distintas localizaciones en las que se desarrolla la historia. También se puede diferenciar un espacio externo, que se relaciona con el país, la región o ciudad donde los hechos tienen lugar. Y un espacio interno, que refiere a los diferentes espacios —una habitación, una oficina, una iglesia, etc.— en los que transcurren las escenas.
Narrativa en prosa y narrativa en verso
Hoy día toda la literatura narrativa está escrita en prosa, pero no siempre ha sido así. De hecho, las primeras obras narrativas se escribieron en verso. Nos referimos a las obras épicas griegas y romanas, tales como La Iliada, La Odisea o La Eneida.
Este tipo de escritura narrativa en verso perduró hasta la Edad Media, con las baladas y los cantares de gesta. Hablamos de obras como El cantar del Mio Cid o La chanson de Roland. Habida cuenta de que el verso ayudaba a memorizar tanto a los aedos como a los juglares.
Puesto que la mayor parte de la literatura se transmitia de forma oral. Posteriormente, la prosa terminaría por imponerse, lo que se vio acentuado con la aparición de la imprenta. Que abarató la copia de las obras literarias.
Subgéneros narrativos
Los principales subgéneros narrativos son la novela, el cuento o el relato breve, la leyenda, la fábula, el cantar de gesta y la épica. Ni que decir que los autores siempre han buscado innovar y romper lo establecido.
De este modo, encontraremos nuevas formas narrativas o una reinvención de lo antiguo. Como sucede por ejemplo en el libro “El desierto blanco” de Luis López Carrasco donde se mezcla la estructura de una novela con la disposicion del relato.
Conclusión
Para terminar, recordar que el género narrativo implica que haya un narrador que cuente la historia. Que estamos hablando de literatura, por tanto, lo narrado siempre será ficción —independientemente de que esté basado en hechos o personajes históricos o reales—. Y que además del narrador, encontraremos elementos narrativos como los personajes, la trama, el espacio y el tiempo.
Esperamos que te hayan quedado claras las principales características del género narrativo. Si tienes alguna duda o quieres dejar algún comentario, puedes dejar una respuesta o reacción a nuestra entrada un poquito más abajo.
LUCAS
Me dedico a la enseñanza de la lengua y la literatura españolas. Considero que un docente nunca ha de olvidar que es un transmisor/impulsor de conocimientos, no de verdades o dogmas, así que como decía Ortega y Gasset: “Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”
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