Análisis del poema 20 de Pablo Neruda
No es la primera vez que resalto que la poesía tiene un carácter minoritario. Más aún, me atrevo a decir exclusivista. Leer poesía requiere de una especial predisposición a la abertura focal. Me explico, por un lado exige concentración, por otro lado precisa una apertura íntima a la sorpresa, a la alquimia hecha lengua. A través del análisis del poema 20 de Pablo Neruda vamos a comprobar cómo se conjugan estos elementos.
Inserto dentro de su obra “Veinte poemas de amor y una canción desesperada“, esta feliz composición se convirtió, ya desde su publicación en 1924, en una de las poesías más célebres del poeta chileno, que por entonces tan solo contaba con 19 años. En ella nos habla de sus relaciones con Albertina Rosa Azócar, a la que Neruda se refiere en numerosos escritos como “La Chilena”.
Para realizar el análisis del poema 20, nos ceñiremos a los pasos que establecimos en nuestra entrada Cómo comentar un poema. Además, es conveniente ampliar el foco hacia el contexto en el que este se sitúa.
No obstante, un comentario de texto no es una ciencia exacta, más si tenemos en cuenta las particulares características del género lírico, por lo que el orden en el que se analiza la poesía puede ser variable.
Sí que es imprescindible que el comentario incluya un estudio tanto de la forma como del contenido, y la interrelación entre ambos aspectos. En cuanto a mí refiere, prefiero empezar con la métrica, ya que me sirve para centrarme en el poema y su estructura. Lo que me ayuda a leer con mayor atención e ir desentrañando el sentido del contenido. ¡Adelante!
Análisis métrico del poema 20 de Pablo Neruda
Vamos a señalar en negrita las letras que se repiten a partir de la sílaba tónica —que está resaltada en violeta—. Igualmente, separamos con el símbolo “/” las sílabas métricas. Y con los corchetes “[]” los hemistiquios. Asimismo, indicar que para una mayor comprensión de la métrica hemos transcrito el poema sin la distribución original de los versos.
[Pue/do es/cri/bir/ los/ ver/sos/] [más/ tris/tes/ es/ta/ no/che/.] 7+7=14—
[Es/cri/bir/, por/ e/jem/plo/:] [«La/ no/che es/tá es/tre/lla/da/,] 7+7=14a
[y/ ti/ri/tan/, a/zu/les/,] [los/ as/tros/, a/ lo/ le/jos/».] 7+7=14—
[El/ vien/to/ de/ la/ no/che/] [gi/ra en/ el/ cie/lo y/ can/ta/.] 7+7=14a
[Pue/do es/cri/bir/ los/ ver/sos/] [más/ tris/tes/ es/ta/ no/che/.] 7+7=14—
[Yo/ la/ qui/se/, y a /ve/ces/] [e/lla/ tam/bién/ me/ qui/so/.] 7+7=14b
[En/ las/ no/ches/ co/mo és/ta/] [la/ tu/ve en/tre/ mis/ bra/zos/.] 7+7=14—
[La/ be/sé/ tan/tas/ ve/ces/] [ba/jo el/ cie/lo in/fi/ni/to/.] 7+7=14b
[E/lla/ me/ qui/so, a/ ve/ces/] [yo/ tam/bién/ la/ que/rí/a/.] 7+7=14—
[Có/mo/ no ha/ber/ a/ma/do/] [sus/ gran/des/ o/jos/ fi/jos/.] 7+7=14b
[Pue/do es/cri/bir/ los/ ver/sos/] [más/ tris/tes/ es/ta/ no/che/.] 7+7=14—
[Pen/sar/ que/ no/ la/ ten/go/]. [Sen/tir/ que/ la he/ per/di/do/.] 7+7=14b
[O/ír/ la/ no/che in/men/sa/,] [más/ in/men/sa/ sin/ e/lla/.] 7+7=14—
[Y el/ ver/so/ ca/e al/ al/ma/] [co/mo al/ pas/to el/ ro/cí/o/.] 7+7=14b
[Qué im/por/ta/ que/ mi a/mor/] [no/ pu/die/ra/ guar/dar/la/.] [6+1]+7=14—
[La/ no/che es/tá es/tre/lla/da/] [y e/lla/ no es/tá/ con/mi/go/.] 7+7=14b
[E/so es/ to/do. A/ lo/ le/jos/] [al/guien/ can/ta. A/ lo/ le/jos/] 7+7=14—
[Mi al/ma/ no/ se/ con/ten/ta/] [con/ ha/ber/la/ per/di/do/.] 7+7=14b
[Co/mo/ pa/ra a/cer/car/la/] [mi/ mi/ra/da/ la/ bus/ca/.] 7+7=14—
[Mi/ co/ra/zón/ la/ bus/ca/,] [y e/lla/ no es/tá/ con/mi/go/.] 7+7=14b
[La/ mis/ma/ no/che/ que ha/ce/] [blan/quear/ los/ mis/mos/ ár/bo/les/. 7+[8-1]=14—
[No/so/tros/, los/ de en/ton/ces/,] [ya/ no/ so/mos/ los/ mis/mos/.] 7+7=14b
[Ya/ no/ la/ quie/ro, es/ cier/to/,] [pe/ro/ cuán/to/ la/ qui/se/.] 7+7=14—
[Mi/ voz/ bus/ca/ba el/ vien/to/] [pa/ra/ to/car/ su o/í/do/]. 7+7=14b
[De/ o/tro/. Se/rá/ de o/tro/]. [Co/mo an/tes/ de/ mis/ be/sos/. 7+7=14—
[Su/ voz/, su/ cuer/po/ cla/ro/.] [Sus/ o/jos/ in/fi/ni/tos/.] 7+7=14b
[Ya/ no/ la/ quie/ro, es/ cier/to/], [pe/ro/ tal/ vez/ la/ quie/ro/.] 7+7=14—
[Es/ tan/ cor/to el/ a/mor/,] [y es/ tan/ lar/go el/ ol/vi/do/.] [6+1]+7=14b
[Por/que en/ no/ches/ co/mo és/ta/] [la/ tu/ve en/tre/ mis/ bra/zos/,] 7+7=14—
[mi al/ma/ no/ se/ con/ten/ta/] [con/ ha/ber/la/ per/di/do/.] 7+7=14b
[Aun/que és/te/ se/a el/ úl/ti/mo/] [do/lor/ que e/lla/ me/ cau/sa/,] [8-1]+7=14—
[y es/tos/ se/an/ los/ úl/ti/mos/] [ver/sos/ que/ yo/ le es/cri/bo/.] [8-1]+7=14b
Análisis de la rima y la métrica
Según podemos observar, el poema está escrito en versos alejandrinos arromanzados. Es decir, versos de catorce sílabas que se adaptan a una cadencia rítmica que imita al verso español del romance. Por tanto, estamos ante una combinación de dos metros clásicos.
En efecto, Neruda se sirve del estilo de la rima del romance —”ese río de la lengua española”, que diría Juan Ramón Jiménez—, para acompasar su poesía. El romance es un verso de carácter popular que consiste en una serie de versos octosílabos con rima asonante en los pares, quedando sueltos los impares. La rima se ordena en tiradas de versos.
De este modo, en los treinta y dos versos de los que se compone el poema 20, encontramos dos esquemas rítmicos diferenciados. Los cuatro primeros versos tienen rima asonante en los versos pares en a–a, y los veintiocho restantes ídem con rima asonante en i–o.
Podríamos elucubrar que el poeta de Parral usa serventesios alejandrinos arromanzados, que se podrían agrupar en ocho estrofas, pero solo sería una hipótesis que no aporta nada a nuestro análisis. Sí que resalto en negrita las sinéresis de los versos 21 —”blan/que/ar” y 25 —”de/o/tro”— .
Recordar, por último, que —tal y como señala Antonio Quilis en su “Métrica española”— el alejandrino es un verso de origen francés que requiere una división en dos hemistiquios, puesto que la medida del verso obliga a una pausa entonativa. También, que en cada hemistiquio operan las reglas y licencias métricas.
Análisis de la estructura
Como hemos visto hasta ahora en nuestro análisis del poema 20 de Pablo Neruda, este innova con la forma del poema. Ya que, si bien, a primera vista parece que estamos ante una composición de verso libre, si se profundiza se advierte un patrón métrico y rítmico.
La disposición original de los versos en el poema —agrupados de dos en dos o en versos sueltos— “nos despista” acerca de su estructura. Pero si —a modo de serventesios— los reunimos en estrofas de cuatro versos, podemos adivinar algún patrón.
Lo primero es resaltar el carácter narrativo del poema 20. En esto también se advierte un estilo cercano al romance. Pero, Neruda como buen animal poético que es —un poeta de raza, sin duda, uno de los más importantes de la literatura—, vierte en su composición el brillo azul de una noche de agosto, el cálido y tembloroso asombro del que besa por primera vez, un lenguaje lírico con el que masajea nuestras almas.
Así pues, me atrevo a distinguir en la poesía dos partes desde el punto de vista temático. Una primera, en la que se recoge la propia labor de poeta de Neruda, que está recogida en todo el poema, pero que sobre todo se advierte en los doce primeros versos.
Y una segunda parte, en la que se nos narran las emociones del poeta acerca del final de la relación entre el poeta y “La Chilena”, que se intensifica desde el verso trece hasta el final. Donde, en el último verso, se vuelve a resaltar el ser poético de Neruda.
Vamos a indagar más aún en lo dicho, mediante el –>
Análisis del contenido del poema 20 de Pablo Neruda
Llegamos a la parte más sustancial y compleja del comentario del poema 20 de Pablo Neruda. Para ello, me centraré en los elementos que considero más relevantes, ya que es imposible analizar todo.
De este modo, y tal y como hemos anticipado en la estructura, destaca la inclusión de la faceta de poeta del “yo lírico”. Que aparece expresado en el verso “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”. Esto es, el poeta se reconoce a sí mismo como escritor de versos. Además, sitúa el contexto en el que se va a desarrollar la poesía: en la noche y en la tristeza.
A continuación, nos ofrece una muestra de ese arte “La noche está estrellada […]” y “El viento de la noche gira en el cielo y canta”. Para repetir de forma anafórica y paralelística “Puedo escribir los versos más triste esta noche”.
Solo que ahora ya introduce el dolorido sentir —que diría Garcilaso—: “Yo la quise, y a veces ella también me quiso”. Es decir, afloran sus sentimientos por la pérdida del amor, por el final de su relación con Albertina Rosa.
En este sentido, resalta la confusión sobre la certeza de dicho amor, que se vuelve a expresar de forma antitética en “Ella me quiso, a veces yo también la quería”. Esto es, la relación no se fundamentaba en un amor solido y fluído, sino en una corriente torrencial que se encauzaba sin orden en una u otra dirección.
Si observamos los verbos de este primer bloque, encontramos el presente “puedo escribir, está, tiritan, gira, canta, tengo” desde el que escribe y resalta su faceta de poeta. Y los tiempos de pretérito cuando habla del amor “quise, quiso, tuve, besé, quiso, quería, he perdido”. En ellos se observa el lamento por un amor que ya no es amor, sino el eco de su recuerdo. Un llanto que se condensa en “Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido”.
El último dolor y los últimos versos
Una vez más, la lírica envuelve al poeta, con ella exorciza el amargo regusto de su dolor: “Y el verso cae al alma como al pasto el rocío”, “La misma noche que hace blanquear los mismos árboles” o “Mi voz buscaba el viento para tocar su oído”.
Pero la noche lo atrapa en la soledad “Mi corazón la busca, y ella no está conmigo”, en el recuerdo “Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos”. Y sobre todo, en la desesperación del que entiende que esa senda ya está recorrida, que sus pasos no encontrarán jamás las mismas huellas.
Solo que aún no quiere asumirlo. Aunque sepa, se resiste, se revuelve en palabras que protestan, que lloran sin el salado sabor de las lágrimas. Puesto que, “[…] ella no está conmigo// Eso es todo […]” y “Mi alma no se contenta con haberla perdido”, que utilizará otra vez junto a la también repetición “Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos”.
Y de nuevo las dudas, la antítesis que alimenta todo amor/desamor: “Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise” contra “Ya no la quiero, es cierto, pero igual la quiero”. También asoma la sombra de los celos “De otro. Será de otro. Como antes de mis besos”.
En estos versos encontramos pasajes memorables, exclusivos de un liróforo celeste —como cantaría el bueno de Rubén Darío—: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos” o “Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido”. Poco se puede aportar al respecto. Solo leerlos una y otra vez, ellos lo dicen todo. Ahí está la esencia, el efluvio que alienta al alma y a la poesía.
No importa que hablen desde el dolor. Porque tras este también se adivina la esperanza “Aunque éste sea el último dolor que ella me causa” y la belleza que alumbra hasta en la más oscura de las tinieblas “Y estos los últimos versos que te escribo”.
Intertexualidades
Para terminar, hacer referencia a las intertextualidades del poema. De este modo, en el mismo poemario donde está inserto esta composición, se refleja en sus poesías distintos momentos de la relación de Neruda con “La Chilena”.
Asimismo, en otros poemas, como “A mis obligaciones”, incide en su faceta de poeta. En cuanto a la temática, son innumerables los ejemplos que nos ofrece la poesía en los que se canta al desamor o a la pérdida de la amada. A modo de cita, incluimos la Rima LIII de Bécquer o el soneto X de Garcilaso.
Te invitamos a leer otros poemas que hemos analizado en en blog, tales como: “La cierva blanca” de Jorge Luis Borges, “A la esperanza” de Sor Juana Inés de la Cruz, o “¡Ah de la vida!” de Quevedo.
Recordar que cuando analizamos un poema nos dejamos mil cosas sin comentar. Es imposible tratar todo… En cualquier caso, esperamos que nuestro análisis del poema 20 de Pablo Neruda os sirva como modelo.
Eres libre de dejarnos una respuesta o comentario más abajo, o bien, preguntarnos alguna duda que te haya podido quedar respecto a nuestro análisis.
JOTA
No sabría decir cuántos son muchos libros, pero haber leído bastantes de ellos me ha convertido en un lector desapasionado y crítico. También reconozco que son tantas las lecturas que olvidé que escribir sobre ellas es la única forma de conservar cierta memoria. Así que, hablemos de libros.
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