Análisis de la rima LIII de Bécquer
La primera vez que leí a Bécquer me sorprendió todo el dolor que se manifestaba en su poesía. Partiendo de una concepción errónea de lo que suponía el amor romántico, me sentí turbado ante tanta desazón. No obstante, el pasar de los años me ha permitido comprender —que no compartir— el espíritu romántico. Así, el análisis de la rima LIII de Bécquer, una de sus poesías más populares, nos muestra un claro ejemplo de este dolorido sentir.
En cualquier caso, la literatura es una afición/pasión que reclama tiempo y atención. No a todo el mundo le gusta leer. Ya lo comentamos en nuestra entrada: por qué me gusta leer y te aconsejo que tú también lo hagas. Pero, si además, hablamos de poesía, entonces, ya nos metemos en un terreno absolutamente minoritario.
A pesar de todo, algunas composiciones líricas trascienden y se asientan en el acervo popular. Es lo que sucede con esta rima y sus célebres versos “volverán las oscuras golondrinas…”. Pero, si profundizamos en su significación y analizamos su estructura y contenido, intentaremos atrapar parte de la luz que refulge en sus palabras.
Para ello, nos ceñiremos a los pasos que establecimos en nuestra entrada Cómo comentar un poema. En cualquier caso, un comentario de texto no es una ciencia exacta, por lo que el orden en el que se analiza la poesía puede ser variable.
Sí que es imprescindible que el comentario incluya un estudio tanto de la forma como del contenido, y la interrelación entre ambos aspectos. En mi caso, prefiero empezar con la métrica, ya que me sirve para centrarme en el poema y su estructura. Lo que me ayuda a leer con mayor atención e ir desentrañando el sentido del contenido. Empecemos:
Análisis métrico de la rima LIII de Bécquer
Vamos a señalar en negrita las letras que se repiten a partir de la sílaba tónica —que está resaltada en violeta—. Igualmente, separamos con el símbolo “/” las sílabas métricas.
Rima LIII
Vol/ve/rán/ las/ os/cu/ras/ go/lon/dri/nas/ 11—
en/ tu/ bal/cón/ sus/ ni/dos/ a/ col/gar/, 10+1=11A
y o/tra/ vez/ con/ el/ a/la a/ sus/ cris/ta/les/, 11—
ju/gan/do/ lla/ma/rán/; 6+1= 7a
pe/ro a/que/llas/ que el/ vue/lo/ re/fre/na/ban/ 11—
tu her/mo/su/ra y/ mi/ di/cha al/ con/tem/plar/; 10+1= 11A
a/que/llas/ que a/pren/die/ron/ nues/tros/ nom/bres/, 11—
e/sas/… ¡no/ vol/ve/rán/! 6+1= 7a
Vol/ve/rán/ las/ tu/pi/das/ ma/dre/sel/vas/ 11—
de/ tu/ jar/dín/ las/ ta/pias/ a es/ca/lar/, 10+1=11A
y o/tra/ vez/ a/ la/ tar/de, aun/ mas/ her/mo/sas/, 11—
sus/ flo/res/ a/bri/rán/; 6+1=7a
pe/ro a/que/llas/ cua/ja/das/ de/ ro/cí/o/, 11—
cu/yas/ go/tas/ mi/rá/ba/mos/ tem/blar/ 10+1=11A
y/ ca/er/, co/mo/ lá/gri/mas/ del/ dí/a/… 11—
e/sas/… ¡no/ vol/ve/rán/! 6+1=7a
Vol/ve/rán/ del/ a/mor/ en/ tus/ o/í/dos/ 11—
las/ pa/la/bras/ ar/dien/tes/ a/ so/nar/; 10+1=11A
tu/ co/ra/zón/, de/ su/ pro/fun/do/ sue/ño/ 11—
tal/ vez/ des/per/ta/rá/; 6+1=7a
pe/ro/ mu/do y/ ab/sor/to y/ de/ ro/di/llas/ 11—
co/mo/ se a/do/ra a/ Dios/ an/te/ su al/tar/, 10+1=11A
co/mo/ yo/ te he/ que/ri/do/… de/sen/gá/ña/te/, 12-1=11—
¡a/sí/ no/ te/ que/rrán/! 6+1= 7a
Análisis de la rima y la métrica
El poema está compuesto por una serie de versos imparisílabos —con distinto número de sílabas—. En concreto, encontramos versos endecasílabos (11 sílabas) y versos heptasílabos (7 sílabas). Estamos, por tanto, ante una silva. Además, el poema presenta una rima asonante en los versos pares —rimando la “a”—, quedando libres los versos impares. Por lo que la silva es arromanzada o asonantada.
A este respecto, es preciso destacar que la silva se ha considerado el antecedente directo del verso libre. Su variante arromanzada fue introducida en el romanticismo por el propio Bécquer. Autores como Antonio Machado —como podemos ver en su poesía A José María Palacio (<– haz clic)— la utilizaron profusamente. Más recientemente, la encontramos, por ejemplo, en No volveré a ser joven de Gil de Biedma.
Análisis de la estructura
Si bien, la silva tiene una tendencia antiestrófica, en este caso, podemos observar que Bécquer sí organiza la métrica en estrofas de cuatro versos. De los cuales, tres son endecasílabos y el último siempre es heptasílabo.
Asimismo, estas estrofas se ordenan de forma paralelística. No solo a nivel sintáctico, sino que también en el contenido se repite un esquema de afirmación-oposición. Esto es, la primera estrofa introduce una afirmación de la voz lírica —”Volverán las oscuras golondrinas […]”—, y a continuación, en la siguiente estrofa expresa una oposición adversativa a lo dicho —”pero aquellas que el vuelo refrenaban […]”.
Dicho esquema se repite en toda la composición poética. De igual modo, si nos fijamos, vemos como el poeta sevillano utiliza una modalidad enunciativa en los versos endecasílabos. Sin embargo, en la mayoría de los heptasílabos introduce un modo expresivo. Consiguiendo de esta forma un mayor énfasis.
En el sentido de que tanto la brevedad del heptasílabo —con respecto a los endecasílabos— como el tono expresivo utilizado por la voz lírica, producen una sensación de ruptura y consiguen un efecto dramático en los versos finales de cada estrofa.
Una vez que tenemos clara la estructura, vamos a ampliar lo dicho mediante el –>
Análisis del contenido de la Rima LIII de Bécquer
Lo primero de todo es señalar que la voz lírica se dirige —en un falso diálogo— a la amada. De este modo, lo expresado en la poesía está dirigido a ella. Así, si indagamos en el contenido de cada estrofa —las analizaré de dos en dos—, encontraremos numerosas referencias deícticas en segunda persona. ¡Vamos a ello!
En efecto, ya en las dos primeras estrofas se introduce a la amada mediante el uso de los determinantes posesivos: “tu balcón” o “tu hermosura”. También aparece expresado el yo lírico: “mi dicha”. Y la pareja que ambos formaban: “nuestros nombres”. Por tanto, toda la composición tiene un tono apelativo —más de súplica que de advertencia—.
De igual forma, vemos que se alterna el tiempo futuro de la primera estrofa “Volverán”, con tiempos de pretérito en la segunda estrofa “refrenaban” o “aprendieron”. Dicha alternancia también se repite en las sucesivas estrofas. Si bien, no lo he incluido en la estructura porque considero que es un elemento fundamental para la comprensión del contenido.
El contraste del futuro con el amor pasado
Toda vez que el poema presenta tres tiempos. Así, el tiempo futuro en indicativo refiere a una escena que está por ocurrir: “volverán las oscuras golondrinas”. Solo que con esto, la voz lírica refleja una escena ya vivida y compartida por él y la amada —expresado por el significado del verbo volver—.
Para, a continuación, en la segunda estrofa presentar una oposición a lo dicho —introducida por la conjunción adversativa “pero”—. Con la intención de confrontar aquello que está por suceder, con aquello que sucedió —”refrenaban”, “aprendieron”, y era un momento feliz “tu hermosura, mi dicha”.
Es decir, volverán las golondrinas, pero esa escena que les era usual a los amados, ya no será compartida por ambos: “esas… ¡no volverán!”. –> Como hemos comentado antes, los heptasílabos sirven al poeta sevillano para dar énfasis a lo emocional. Al mismo tiempo, se sirve de recursos como la reticencia —los puntos suspensivos— para marcar una pausa, y de seguido elevar el tono dramático mediante el uso de la exclamación negativa.
Con respecto a esto, destacan los violentos hipérbatos de los que se sirve Bécquer —sobre todo— en las estrofas que hablan del futuro. Como si reflejaran esa turbación, ese dolor y desorden que la voz lírica siente con respecto al porvenir.
Un nuevo florecer primaveral
La tercera y cuarta estrofas abundan en lo que hemos comentado. Es decir, vuelven a aparecer las referencias deícticas a la amada: “tu jardín”. A la unión de ambos: “(nosotros) mirábamos”. Y también se repite de forma idéntica el esquema anterior.
Solo que esta vez, en vez de las golondrinas, presenta una escena en el jardín de la amada y la contemplación de las floridas madreselvas. Y de nuevo, la oposición con el pasado perdido.
Por su parte, las dos últimas estrofas introducen la posibilidad de que el amor vuelva a florecer en el corazón de ella. Un corazón dormido, que a él ya no lo ama —despertará de su profundo sueño—.
Y ante esta expectativa, el yo lírico insinúa en un tono patético que la amada jamás encontrará a nadie que la quiera tanto como él. De este modo, se dirige a ella utilizando un verbo en imperativo —”desengáñate”—, que como indicaba anteriormente, tiene más de súplica que de orden o petición. Porque, a fin de cuentas, él también refleja, con el uso del pretérito perfecto compuesto, que ya no la ama —he querido—.
Señalar, asimismo, las referencias léxicas que aparecen en el poema. Unas relacionadas con la primavera: “golondrinas, madreselvas, jardín, flores, rocío”. Otras con la belleza: “hermosura, hermosas”. Y con el amor: “amor, ardientes, corazón, he querido, querrán”.
Sin duda, palabras que expresan emociones positivas que se ven truncadas por el uso de la adversativa “pero” y la negación “no”. En este sentido, destaca el hecho de que con un lenguaje sencillo, Bécquer consigue un gran lirismo.
En definitiva, un amor que ya no existe, pero como todos los amores que recién acaban, de una u otra forma, duelen y, en ese compungido fragor, alientan la esperanza de no acabar donde habite el olvido…
Intertextualidades de la Rima LIII
Finalmente, para terminar nuestro comentario de la Rima LIII de Bécquer, señalar que este se sirve de uno de los tópicos característicos de la poesía renacentista. Esto es, el de la donna angelicata, que representa a la amada como un ser divino a quien se le ha de “adorar como un Dios ante su altar”.
De igual forma, la concepción del amor romántico implica un modo de idealización de la mujer y del propio amor. Así, se busca un imposible que termina por frustrar cualquier intento de relación real, lo que conduce a la desesperación y al desencanto propios del romanticismo.
Esto se refleja en otras poesías de Bécquer, como en la rima XI o en la rima XLI.
Por cierto, no te pierdas nuestro análisis de “Mientras por competir con tu cabello” de Góngora , de “Amor constante, más allá de la muerte” de Quevedo o de “Lo fatal” de Rubén Darío.
Ya sabéis, cuando analizamos un poema nos dejamos mil cosas sin comentar. Es imposible tratar todo… En cualquier caso, esperamos que nuestro análisis de la rima LIII de Bécquer os sirva como modelo.
Eres libre de dejarnos una respuesta o comentario más abajo, o bien, preguntarnos alguna duda que te haya podido quedar respecto a nuestro análisis.
JOTA
No sabría decir cuántos son muchos libros, pero haber leído bastantes de ellos me ha convertido en un lector desapasionado y crítico. También reconozco que son tantas las lecturas que olvidé que escribir sobre ellas es la única forma de conservar cierta memoria. Así que, hablemos de libros.
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