Ejemplo de comentario de un texto literario
Lo más interesante del estudio de la lengua y la literatura es su materialización práctica. A fin de cuentas, ambas entidades se caracterizan por su concepción funcional. Así, la lengua la usamos a diario en nuestra vida, y la literatura no deja de ser una producción artística de esta. Es por ello que toda la teoría literaria cobra sentido cuando se concreta en un análisis. Y qué mejor que verlo con un ejemplo de comentario de un texto literario.
Nos permitimos recordaros que en el blog hemos dedicado diversas entradas al estudio de la teoría. Tales como las tipologías textuales, cómo hacer un buen resumen, o los géneros literarios, entre otras. El comentario que vamos a hacer se fundamenta en toda esta teoría. Te recomendamos que les eches un vistazo para tener más claro los conceptos que desarrollaremos en el análisis.
Como es obvio, lo primero es leer el texto en cuestión. Hemos seleccionado un relato o cuento de Ana María Matute —sin duda, una escritora imprescindible en la narrativa española—. Pertenece a su obra “Los niños tontos” y se titula:
El niño al que se le murió el amigo
Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:
—El amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar.
El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.
—Entra, niño, que llega el frío —dijo la madre.
Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.
Ejemplo de comentario de un texto literario
Antes de comenzar con el comentario, es preciso tener claro un módelo de análisis. En nuestro caso, vamos a seguir las pautas que establecimos en cómo hacer un análisis de texto. De este modo, desarrollaremos los siguientes elementos: las funciones del lenguaje, la intención del emisor, la estructura, la tipología textual, los elementos de la narración, los estilos narrativos, y los fundamentos lingüísticos del texto. Vamos a ello:
Comentario de un texto literario
Tras la lectura comprensiva del texto, podemos determinar que estamos ante un texto de carácter narrativo. Toda vez que la intención del emisor es contar —narrar— qué sucede a unos personajes en un tiempo y espacio determinados.
Además, la narración es literaria, puesto que de su lectura se desprende una pretensión artística. Es decir, la forma y elaboración del texto muestran una clara voluntad estética por parte de su autor/a. De ahí que la función del lenguaje predominante sea la función poética. Así, el texto refiere al mensaje por el mensaje, por lo que prevalece la forma en la construcción de este.
Estamos realizando nuestro ejemplo de comentario de un texto literario de la misma forma que lo haríamos si desconociésemos el autor del texto. De ahí, que hablemos de forma genérica, sin concretar en la autoría, ni analizando este en relación con la obra de Ana María Matute.
Elementos de la narración
En tanto que texto narrativo, es preciso analizar los distintos elementos que componen la narración. De este modo, encontramos un narrador heterodiegético, esto es, una narrador en 3ª persona. Lo que indica que es externo, pues no es ningún personaje ni forma parte de la historia.
Tal y como se desprende del análisis de los verbos: “se levantó”, “fue”, “estaba”, volvió”, “dijo”, etc. Además, el narrador es omnisciente, pues sabe todo sobre la historia y los personajes. Según observamos en: “«Él volverá, pensó»”, o “el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó…”.
Por su parte, en la narración aparecen dos personajes. El niño que es el personaje principal y protagonista de la historia, ya que todo gira en torno a él. Y la madre, que se desempeña como personaje secundario y necesario para dar testimonio de la evolución del niño.
Asimismo, encontramos un personaje referido, es decir, se habla de él, pero no aparece como tal en la historia. O sea, el amigo que se murió.
Tiempo y espacio
En cuanto al tiempo y el espacio, podemos determinar que no existe un tiempo externo. No se especifica nada al respecto en el texto. Lo que, por otra parte, es característico de los cuentos, ya que la trama de estos, por lo general, se da en un tiempo ancestral e indeterminado.
En cambio, si hay un tiempo interno. El que transcurre desde la mañana en la que el niño se levantó, hasta el día siguiente cuando regresa tras una larga noche. Así, el tiempo interno es de un día. Si bien, cuando analicemos el contenido y la trama, veremos que existe lo que podríamos denominar como tiempo alegórico.
El espacio externo también es desconocido, lo que abunda en lo dicho respecto del tiempo externo. Por contra, el espacio interno sí está especificado. Toda la historia sucede en el entorno exterior de una casa, surgiendo la valla que bordea esta como una frontera del mundo infantil.
Estructura y estilo
Otra de las características que vamos a analizar en nuestro ejemplo de comentario de un texto literario son la estructura y los estilos narrativos. Así pues, como ya hemos analizado previamente, el texto tiene un narrador externo, por lo tanto, la mayor parte está escrita en estilo indirecto.
Pero, también encontramos la voz de los personajes, esto es, estilo directo. Como podemos ver en “Entra niño, que llega el frío” o en “Qué tontos y pequeños son esos juguetes…”. Donde —respectivamente— son los personajes de la madre y el niño los que se expresan a través de su propia voz.
Así mismo, observamos que el texto tiene entidad propia. Es decir, tiene sentido de por sí, y no corresponde a un fragmento de un texto de mayor entidad. De esta forma, lo podemos estructurar en un planteamiento, que se da desde el inicio del texto hasta “El amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar”. Donde junto con el título, nos introduce en la historia.
El nudo que va desde “El niño se sentó en el quicio de la puerta…”, hasta “fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos”. Puesto que aquí desarrolla el proceso y la transición que vive el niño.
Finalmente, el desenlace va desde “Cuando llegó el sol…”, hasta el final del relato. Donde se nos cuenta cómo acaba la historia.
En consecuencia, estamos ante un texto que, en su calidad de texto narrativo literario y por sus características, pertenece al subgénero narrativo del cuento o relato literario. Además, dada su escasa extensión, se podría considerar que es un cuento breve.
Contenido y elementos lingüísticos
En el análisis de un texto literario también hemos de desarrollar los elementos lingüísticos que se dan en el texto. Así como la trama y el contenido expresados en este.
De este modo, podemos advertir que predominan los verbos en pretérito perfecto simple, tales como “se levantó, fue, dijo, se murió, se sentó, vino, se levantó, etc.”, y en pretérito imperfecto: “estaba, andaba, quería, llevaba, etc.”.
Que son característicos de la narración. Pues esta, por lo general, se produce en el pasado. Además, la mayoría son verbos de acción, lo que incide en el carácter narrativo del texto.
También se puede resaltar el uso de un lenguaje sencillo, donde abundan los sustantivos y apenas hay adjetivación. La sintaxis es variada y —dentro de la referida sencillez— muy elaborada. Porque en la brevedad del texto se desarrolla una trama con una densa capacidad alegórica y de contenido.
La trama
En efecto, en el cuento encontramos elementos que trascienden la lógica y alientan un sentido mágico. Así pues, la advertencia de la madre sobre la muerte del amigo del niño da pie a una doble interpretación, desde la de un hecho real, a una metafórica.
Si nos centramos en la figura del niño, este no concibe que el amigo no quiera jugar más con los juguetes que están ahí esperando por él. Por ello, decide esperar y reniega a entrar en la casa cuando llega la noche. Aquí el elemento más destacado es la despreocupación de la madre en caso de que el evento fuera real. ¿Qué madre dejaría a su hijo toda una noche fuera en el patio de la casa?
Porque, en realidad, la noche aparece como un elemento de transformación. Un tiempo mágico —”vino la noche, con una estrella muy grande” o “una larga noche casi blanca”—, en el que se produce una evolución en el niño.
Esto es, el paso de la infancia a la edad adulta. De ahí que a la mañana siguiente, la madre encuentre al niño tan crecido y que deba comprarle un traje de hombre. Es por tanto un tiempo alegórico. Que se refleja también en la transición de querer seguir jugando con los juguetes al desprecio de estos.
En este sentido, el pozo aparece como otro elemento literario y mágico que refleja un espacio que permite el acceso a otra dimensión. En este caso, sirve para desprenderse de los juguetes, es decir, de la infancia. Lo mismo, podemos decir de la valla, que se erige en frontera entre un mundo y el otro.
Conclusión
En definitiva, estamos ante un cuento que, pese a su brevedad y —aparente— sencillez, introduce una temática profunda. Y lo hace llevando al lector a través del umbral de una luz que, como si iluminara el despertar de un mal sueño, te devuelve a una realidad donde no existe la magía escondida tras unas canicas o un reloj que no anda. Es decir, al mundo de los adultos. ¡Despierta!
No te pierdas nuestro ejemplo de comentario de un texto argumentativo. Claro que también tenemos un ejemplo de comentario de un texto descriptivo.
Esperamos que nuestro ejemplo de comentario de un texto literario os sirva como modelo de análisis. Si tenéis alguna duda o pregunta, un poquito más abajo, podéis dejarnos una respuesta o reacción a nuestra entrada.
LUCAS
Me dedico a la enseñanza de la lengua y la literatura españolas. Considero que un docente nunca ha de olvidar que es un transmisor/impulsor de conocimientos, no de verdades o dogmas, así que como decía Ortega y Gasset: “Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”
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